miércoles, 16 de enero de 2013

Oracion del Educador

Señor, en estos tiempos de incomprensión que nos rodea, originada por tantos intereses nada limpios, me he preguntado si es legítimo "ENSEÑAR", si está bien seguir así: entregando sin reserva, ofreciendo gratuitamente un proyecto humano de esperanza con sentido de justicia y confrontado con amor. Y me ha llegado la respuesta en el encuentro que Tú mismo nos preparas cada día, haciendo confluir la disponibilidad y urgencia que has puesto en mí para revelar y contagiar todo un mundo de valores y el ansia que lleva cada niño, cada joven, de ser, de vivir en plenitud. Sólo quiero acertar, Señor, porque acojo agradecido tu designio en esta vocación de servicio que me has dado. Deseo ser para mis estudiantes, libro abierto en el que puedan leer sus nombres y sientan la alegría al pronunciarlos, porque encajan con su vida. No intento que se parezcan a mí, sino que escuchen y secunden la voz de su interior; que sean, simplemente, ellos mismos. Cultiva, Señor, mi corazón en la renuncia para que no crezca en vanas ilusiones. Purifica y corrige todo asomo de egoísmo y dame la paciencia y constancia necesarias para estar creando siempre un espacio de bondad. Ser "MAESTRO" es algo grande: ya lo sé. Me basta recordar con qué estilo lo fue Jesús entre los hombres; por mi parte, sólo aspiro a evocar con mi presencia que seguimos siendo todos tus discípulos.

lunes, 17 de octubre de 2011

La Ley de la Atracción en la Educación

"Atraemos lo que Pensamos y Sentimos" es lo que nos dice la Ley de la Atracción. Lo afín atrae a lo afín. Esta Ley no solo se aplica en el crecimiento personal sino que se puede aplicar en todos los campos de la vida, por ejemplo: las relaciones personales o la educación.

Se sabe bastante bien lo que NO se quiere en la educación por lo siempre se está pensando en lo que NO se quiere:

- No se quiere que los alumnos falten al respeto
- No se quiere que el sistema educativo sea tan restrictivo y retrógrado
- No se quiere que los colegios sean el substituto del hogar
- No se quiere una educación que sea inservible
- No se quiere que los niños estén agobiados con tareas después del colegio
y así podríamos seguir durante mucho rato....

TODO LO QUE SE PIENSA CONSTANTEMENTE SE ATRAE A LA VIDA

Pero nos podemos focalizar en LO QUE QUEREMOS y queremos que:

- Los alumnos respeten el sistema y su entorno
- El sistema educativo evolucione y se adapte a las necesidades de los alumnos
- Los colegios amplíen los valores aprendidos en el hogar
- Lo que se aprende en el colegio sirva en la vida diario
- Los niños disfruten jugando después de la jornada lectiva

Aunque cuesta lo mismo PENSAR EN POSITIVO que en NEGATIVO, sucede que la costumbre de pensar y estar expuesto a cosas positivas está poco extendida y no se está acostumbrado. El Pensar en Positivo depende de uno mismo pues lo positivo atrae a lo positivo y la vida se va llenando de "pequeños milagros" que hacen que recuperemos la ilusión de Enseñar otra vez. Nunca es tarde para modificar patrones.


Un Saludo con Amor

José Manuel Piedrafita Moreno

domingo, 24 de abril de 2011

domingo, 3 de abril de 2011

Fe

¡¡¡Te vas a sorprender!!! Si un niño puede entender esto, ¿por qué nosotros no?

Un día, una niña de 6 años estaba en su salón de clases. La maestra iba a explicar la evolución a los niños. Entonces le preguntó a un niño:

MAESTRA: Tommy, ¿ves ese árbol allá fuera?

TOMMY: Si.

MAESTRA: Tommy, ¿ves la grama afuera?

TOMMY: Si

MAESTRA: Ve afuera, mira hacia arriba y dime si puedes ver el cielo.

TOMMY: Muy bien (Volvió al cabo de unos minutos). Si, vi el cielo.

MAESTRA: ¿Viste a Dios?

TOMMY: No.

MAESTRA: Ese es mi punto. No podemos ver a Dios porque no está ahí. Él no existe.

Una pequeña niña pidió permiso para hacerle unas preguntas al niño. La maestra acepto y la niñita preguntó:

NIÑITA: Tommy, ¿ves ese árbol allá fuera?

TOMMY: Si.

NIÑITA: Tommy, ¿ves la grama afuera?

TOMMY: Siiiiiiiiiiiiii... (Cansado de todas esas preguntas)

NIÑITA: ¿Ves el cielo?

TOMMY: Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...........

NIÑITA: Tommy, ¿ves a la maestra?

TOMMY: Si...

NIÑITA: ¿Ves su cerebro?

TOMMY: No.

NIÑITA: Entonces, según lo que hemos aprendido hoy con la maestra, ¡ella no tiene cerebro!

(desconosco el autor)